Y aquí comienzo mi andadura por el blog. Soy nueva en esto, pero cruzo los dedos por no encontrarme con el bloqueo de la página en blanco, me gustaría contar tantas cosas...

29 años por aquí, muchas experiencias vividas y la sensación de no haber aprendido demasiado de ellas. Sigo tropezando en las mismas piedras, que tan solo cambian de nombre y de apariencia. No hay culpables. No pretendo que esto se convierta en un diario lacrimógeno, tan solo deseo transmitir pensamientos e historietas cotidianas que puedan ser compartidas, bien para arrancar una sonrisa, un gesto de afirmación o un momento para la reflexión. Es como una válvula de escape.

Me presento. Me llamo Carmen y soy de Valencia aunque, por circunstancias de la vida, hace ya tiempo que no vivo allí. Tengo una familia genial, con sus peculiaridades, pero que siempre me ha brindado apoyo y seguridad. Pese a no tenerlos cerca considero que no podrían ser mejores aunque los hubiese elegido yo misma. Mis mayores logros se reducen a ganarme la vida haciendo lo que me gusta y a conservar una gran amistad que, a pesar de los altibajos, espero que perdure en el tiempo.

En lo que a mis fuerzas se refiere, sé que están ahí cuando las necesito, y que me han sacado de muchos apuros. Mi mayor deseo, ejem, alcanzar la armonía, el equilibrio. Puede sonar aburrido, pero cuando alguien lleva un tiempo subida en la montaña rusa también le apetece bajarse a descansar un rato. Seguro que muchos sabeis a lo que me refiero.

Ahora mismo me encuentro en una situación de estabilidad quebradiza, ficticia, cual casita de paja fabricada por un cerdito perezoso, que puede desmoronarse ante el aliento del lobo glotón. Y no se me ocurre cómo salir de ahí.

Poco a poco iré escribiendo aquí lo que me pase por la cabeza, buscando una solución al puzzle, y disfrutando con ello.